No es lo mismo comer una auténtica paella frente al mar Mediterráneo en un restaurante valenciano que comerla en una ciudad manchega o, si me apuran, en una ciudad asiática. No es lo mismo recibir clases de yoga a cargo de una profesional de reconocida solvencia que recibirlas desde la perspectiva de un intruso o un advenedizo, y esto por muy buena voluntad que le pongan. En esta vida hay que saber elegir; si su elección se encamina hacia el yoga, lo mejor que puede usted hacer es informarse y elegir con la mayor corrección posible.

Luisa Ramón es una de las profesoras más reputadas en Europa. No existen con ella ni las chapuzas ni las improvisaciones ni los engaños, su amplia trayectoria queda avalada por su impresionante currículo y, mejor todavía, por la veracidad y la sensibilidad que despliega con sus enseñanzas, con su magisterio. Luisa se inició en el universo del yoga en 1962 y abrió su propio estudio en 1974. Desde entonces su evolución ha sido intachable, firme, ascendente. No sólo ha cursado estudios en París y la India, genuina cuna del yoga, sino que ha depurado y perfeccionado sus técnicas con los mejores profesores del mundo, porque una disciplina como el yoga requiere una aproximación progresiva y continua.

Ahora que sobrevivimos inmersos en unos acelerados tiempos de confusión y despiste general, quizá el yoga sea una de las anheladas válvulas de escape que nos permitan reconciliarnos con nuestro entorno más cercano. Pero si debemos confiarnos a alguien, por favor, mejor elijamos a una persona de probada credibilidad frente a los falsos paraísos maquillados de puro artificio pirotécnico que nos venden en cada esquina. Luisa Ramón vive el yoga, siente el yoga y también piensa en yoga. Tengámoslo en cuenta. Y recuerde: no es lo mismo comer una sabrosa y auténtica paella valenciana frente al mar Mediterráneo que comerla en una ciudad enclavada en La Mancha o en….

Ramón Palomar

Escritor, columnista,

Autor de «Sesenta kilos», «Tu mentira es mi verdad»

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